sábado, 10 de septiembre de 2011

Las autoridades sanitarias debieran advertir que...

Perdón a quien le pueda molestar, pero como todo, son puntos de vista desde cada cual. Aquí estoy yo, yo y mi cigarrillo. No lo miréis mal, ha sido y tiene que ser un modo de vida para mí; y entended que os puede parecer difícil mirar la vida sin perros, churros con chocolate o una buena taza de leche con colacao al despertar, o subir a un monte para respirar aire con un 20% más de oxígeno y mirar al horizonte.
Yo, no necesito nada de esto último, sólamente yo, yo y mi cigarrillo.


Vamos a todas partes sin mirar mal a nadie, trabajamos desde que sale el sol hasta que se va y pagamos nuestros impuestos, cumplimos con nuestras obligaciones sin haber decidido muchas de ellas, las cumplimos simplemente, sin importarnos cómo hacéis cada uno vuestro modo de vida e incluso si necesitáis algo y os podemos ayudar, sólo teneis que decídnoslo, aquí nos tenéis para lo que haga falta. Pero somos yo, yo y mi cigarrillo, dos mojosillos de la sociedad que intentamos hacer la vida como cualquier otro.

Si no tuviesemos que contribuir por ello nos aliviaría, porque cuesta llegar a final de més, y sobre todo en crisis; como quien tiene perro, le gusta un tazón con chocolate o hacer una escalada, montar en bicicleta o jugar al padel no teniendo que pagar tres veces más por ello para planes de quienes se reparten un poder universal.

Mi desgracia, es que me lo inculcaron, me hizo sentir bien, persona, cabal, social, productivo y centrado, siempre junto a su humo triunfal; y ahora es mi eterno compañero.

Así conozco la vida y hay que pagar más por ello, segúramente se buscaría eso (un pago social o impuesto que suena peor), y yo insulso caí en mi adolescencia. Soy una coballa de la sociedad, no me castigues más por ello. Contribuyo a una gran labor social.

En fín, soy así y es como si se me pidieran nacer otra vez siendo de otro pais, otro planeta u otra especie teniendo 36 años. No pido reconocimiento, sólo un poco de respeto. Respétame, si alguna vez interesé y  se me mostró este modo de vida para conseguir sacar partido de mi productividad, no se me castigue ahora por hacerlo.

Enseñad lo perjudicial y dañino para la salud que es a nuestros hijos y nietos, a los que vienen a sucedernos, yo lo hago, pero no me castiguéis a mí, no me pongáis pegatinas de muerte cuando me llamábais mostrándome vida, un superheroe a caballo dando una calada de gloria. Sólamente pido que me dejéis vivir lo que me quede de vida con este modo de vida, vivir mientras viva y ser libre de ser yo... yo y mi cigarrillo.

Gracias.